La Francmasonería se implanta en Francia sobre 1725 traída por los emigrantes británicos que huían de las persecuciones políticas y religiosas. En París, éstos son a menudo de origen noble y vienen, por lo general, de Londres. Traen en sus equipajes el ritual que emplean en la capital inglesa en esta época, se trata del ritual de la Primera Gran Logia de 1717. Es pues el ritual llamado “de los Modernos”, como se las llamará a partir de 1751 cuando se erija una nueva Gran Logia que se reivindicará a sí misma como de los “Antiguos” Así, es una Masonería de tipo “Moderno”, es decir paradójicamente anterior a aquella llamada de los ” Antiguos”, la que se implantará en Francia. Cuando se compara la divulgación del ritual de la Primera Gran Logia de Londres, el célebre Masonry dissected publicado en 1730, y las divulgaciones de los rituales masónicos franceses impresos alrededor de 1745 se comprueba que estos textos son muy cercanos. Es pues el ritual de los “Modernos” el que se difundirá en Francia durante el siglo XVIII. Éste es por otra parte el único ritual conocido para los grados azules y que será llamado más tarde el Rito francés.
La fijación del Regulador del Masón
Durante la segunda mitad del siglo XVIII se produjo en Francia una eclosión de nuevos sistemas y grados masónicos, derivados, infiltrados o modificados por diversas influencias, ante la cual la Primera Gran Logia tuvo que plantearse cómo actuar.
Cuando en 1773, la profunda reorganización de la Primera Gran Logia acaba con su transformación en el Gran Oriente de Francia, esta fue acompañada por toda una batería de reformas que afectaron también a la cuestión de los rituales.
Desde su segunda asamblea, el 27 de diciembre 1773, el Gran Oriente establece una Comisión encargada del estudio de los rituales que venían empleándose por las Logias, con el objeto de salvaguardar la regularidad de los mismos.
Este trabajo culminará con la votación en los años 1780 y la posterior impresión en 1801 de los cuadernos de los tres grados simbólicos bajo el título de Regulador del Masón. Cuando se descubre que ha hecho falta doce años debates, de procedimientos, de devoluciones de cuarto a cuarto, podría serse inquieto sobre la fidelidad del resultado al patrimonio ritual original de la Masonería francesa.
El texto del Regulador del Masón se caracteriza por su fidelidad a los rituales de los años 1740-1760. A partir de esta época el Regulador del Masón será considerado como el texto de referencia para el Rito francés.
La evolución de los rituales en el siglo XIX y la vuelta a las fuentes en 1955
Cuando se compara los dos textos de referencia que son el Regulador del Masón, para el Rito francés, y la Guía de los Masones escoceses para el Rito escocés Antiguo y Aceptado, se comprueba que no se diferencian en principio por un carácter más o menos simbólico. Su diferenciación sobre este plano es un fenómeno de finales del siglo XIX.
En esta época el Rito francés era practicado por la inmensa mayoría de las Logias de Francia. Sometido luego a la ideología de la mayoría de los Masones de los años 1860-1880, sufrió modificaciones a la luz de las corrientes intelectuales en boga y especialmente del positivismo. No se conocía el psicoanálisis y el inconsciente y todo este simbolismo parecía provenir de una falta de madurez o de la superstición. Las versiones Tapiaran (1858) y Amigable (1885) reducen la presentación de los símbolos de los diferentes grados a la porción mínima y las reemplazan por discursos morales y alegóricos sobre el bien y el mal.
En estos años 1880 marcados por el positivismo, cuando algunos hermanos interesados por el simbolismo aun cuando trabajaban en Rito francés como Oswald Wirth se agrupan en los talleres del Rito donde eran probablemente más libres de trabajar según su gusto. Es a esta época que aparece la idea que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado es más simbólico. La escuela de Oswald Wirth sobrecargará el REAA de elementos propios del ocultismo eliminando aquellos elementos tradicionales que no se plegaban a su interpretación.
Será también por esta época, en 1895 cuando una escisión del Gran Oriente de Francia concluya con la fundación de la actual Gran Logia de Francia, destinada a practicar en exclusiva el REAA.
Esta escisión tuvo que ser muy dolorosa para una Obediencia cuyo objetivo fue siempre Unir lo Disperso. La reacción del Gran Oriente ante el creciente interés por los aspectos más simbólicos y ceremoniales del ritual, fue prestar más atención a estos elementos.
Será el Gran Maestro Arthur Groussier quien planteará una vuelta a las fuentes simbólicas del Rito francés antes de la Segunda Guerra Mundial. Aquéllos que hablan con un poco de condescendencia del “Ritual Groussier” cometen pues un contrasentido. El texto establecido bajo la dirección de Arthur Groussier y adoptado luego en 1938-1955 marca el comienzo de una vuelta del simbolismo en el ritual de referencia del Gran Oriente.
El movimiento lanzado por Arthur Groussier se prolongó cuando la reconstrucción de la obediencia que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Unos hermanos versados en los estudios iniciáticos deseaban revivificar todas las potencialidades simbólicas de la tradición masónica francesa.
Sentían especialmente que los Masones del Gran Oriente interesados por el simbolismo se hubieran visto inclinados a dejar el Rito francés, Rito tradicional de la obediencia, para formar una Logia del REAA considerado como más simbólico. Pensaban que podía conciliarse orientación simbólica y fidelidad a la tradición ritual del Gran Oriente. Se decidió pues reestablecer una versión tradicional del Rito francés teniendo dos posibilidades:
- Utilizar tal cual el ritual del Regulador del Masón establecido por el GODF en 1786 e impreso en 1801.
- Reconstituir, sobre la base del Regulador del Masón, pero con algunos añadidos extraídos de los textos del siglo XVIII, un ritual del Siglo de las Luces tal y como fue practicado de forma efectiva por las Logias.
Esta segunda solución era una especie de empresa de restitución, de “restauración” en el sentido en el que se restaura un cuadro.
Por razones diversas, fue esta segunda elección la que se hizo. Precisamos que las dos soluciones presentaban textos bastante cercanos.
Los “restauradores” del Rito francés tradicional, quisieron encontrar una denominación que diera sentido al resultado de su búsqueda. Lo bautizaron pues Rito Moderno francés Reestablecido. La expresión Rito Moderno debe ser leída como Rito de tipo “Moderno” es decir inscrito en la tradición del Primera Gran Logia llamado de los “Modernos”, Francés porque se trata de la versión implantada en Francia en 1725 y traducido en esta lengua, Restablecido por último para indicar que este texto era el resultado de un trabajo de restitución.
Luego algunas Logias interesadas por una perspectiva esencialmente simbólica eligieron utilizar tal cual el Regulador del Masón. Hoy entre los Logias del Gran Oriente que practican una versión tradicional del Rito francés se encuentra las dos opciones.
Por último, en 1970 se produce una edición del Rito Francés, que lo modifica, simplificándolo considerablemente las pruebas. Este es el Rito Francés de Referencia que está en la base del practicado hoy por muchas Logias del Gran Oriente de Francia y por todas ellas en el momento de su nacimiento.
Cuando hablamos de Rito Francés nos referimos en realidad a los distintos momentos evolutivos de un Rito que, partiendo del rito original que practicaban los fundadores de la masonería moderna, tal cual lo recibieron en Francia los miembros de la Primera Gran Logia, ha dado lugar a las siguientes versiones oficiales, practicadas hoy en el seno del GODF:
1.- La compilación establecida en 1786, impresa en 1801, denominada Regulador del Masón como referencia para todas las Logias simbólicas.
2.- El Rito Francés Reestablecido en 1955 para retornar a los usos simbólicos tradicionales después de las modificaciones positivistas habidas durante el siglo XIX.
3.- La versión simplificada practicada como Rito de Referencia del GODF.

