La Masonería Explicada
Información y debates sobre masoneríaBreve reseña histórica sobre la masonería en España
Un 22 de marzo de 1972, en París, yo nací para la vida masónica en una Logia del Grande Oriente Español en el exilio. Se llamaba “Unión Hispana nº 1”. Estaba formada por españoles residentes en la capital francesa, y acogida a la hospitalidad fraterna del Gran Oriente de Francia, en uno de cuyos templos, en su sede el 16 de la Rue Cadet, se celebraba la impresionante ceremonia. Con esa magna Obediencia -como la Gran Logia de México y las Obediencias hispanoamericanas en general- tienen todos los francmasones españoles una deuda de honor que no debería ser olvidada.>>
Antonio de Villar Massó (Gran Maestro del Gran Oriente Español 1982-1988)
Comúnmente se acepta que la Masonería nace en España en la ciudad de Madrid, con la formación de una Logia de breve existencia, llamada Las Tres Flores de Lys, conocida también como La Matritense. La fundó junto a otros miembros no españoles el Duque Phillipe Warthon, primer Gran Maestro del actual Gran Oriente de Francia (1728) y uno de los primeros Grandes Maestros de la primera Gran Logia de Inglaterra.
La primera Logia de españoles se fundará a finales del S.XVIII en Brest (Francia) con miembros de la Armada española apostados en esta ciudad recibiendo dicha Logia el nombre de La Reunión Española. No aparecerán logias de españoles en territorio propio hasta principios del siglo XIX, de hecho en 1809 se funda la Gran Logia Nacional para todas las Españas que estará bajo los auspicios del GOdF y será su Gran Maestro José Bonaparte, llegándose a contar 34 logias en su seno. Posteriormente habrá otras como Triomphe de l´ Amitié; o Les Amis fideles de Napoleón, en cuyas logias conviven españoles y franceses.
En 1816 tuvo lugar la fundación de la primera logia masónica de Canarias, que recibió el nombre de Los Comendadores del Teide, bajo patrocinio del conde de Saint Laurent, comisionado a la América española por el Gran Oriente de Francia para fundar logias y difundir en aquél continente las ideas y principios de la masonería. Esta Logia, dependiente de la suprema autoridad masónica francesa, el Gran Oriente de Francia, solicitó los auspicios el 30 de abril de 1820, cosa que obtuvo con el nuevo nombre de Logia Amistad en 1822, pasando al año siguiente a forma parte de el recién nacido Gran Oriente de España.
Tras la época de Fernando VII, vuelve a ser solicitado el padrinazgo del Gran Oriente de Francia, por varios masones españoles, que constituyen en Barcelona la logia La Sagesse (1848). Posteriormente, en 1850, Asturias tuvo su porción de esta concepción masónica a través de la primera logia que se implantó en la región. Será en la ciudad de Gijón, cuando obreros especializados del vidrio y la loza de origen español, francés y belga, se unieron para levantar las columnas de la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad que trabajó bajo los auspicios del GOdF. Periplo que concluirá en 1853 con la prohibición de la masonería en España.
Excepto en los períodos de persecución que coincidieron con las etapas absolutistas, la Masonería española se definió por su imbricación progresista con la sociedad, encontrándola al lado de la defensa de las libertades individuales, del laicismo, posesionándose ante la universalización de la educación, junto a los movimientos pacifistas y al lado de las capas más desfavorecidas.
Este era el talante del Gran Oriente de Francia que va seguir teniendo en territorio español y a lo largo del siglo XIX, (1869-1894) diversas logias bajo su amparo: Fraternidad en La Palma; Alianza Fraternal en Mahón; Fe, Abnegación, Pirámides y Augusto Gaditana en Cádiz; España en Sevilla; La Virtud en Málaga; que junto con el trabajo masónico de otros orientes de carácter estrictamente nacional: (GODE, GONE, GOE), y el trabajo masónico de sus homólogos en Portugal, Bélgica darían carácter propio, a lo que hoy se conoce comoMasonería Adogmática - que podría también definirse como la Masonería del Compromiso - rompiendo con sus homólogos anglosajones en posicionamientos como la Libertad absoluta de conciencia, lo que liberaba a sus miembros de la necesidad de creencia en un Dios revelado.
Nunca la Masonería española mantuvo relaciones de reconocimiento con la Gran Logia Unida de Inglaterra, institución que otorga la “regularidad” a las Obediencias de la corriente dogmática. Grande fue el prestigio de la Masonería española, pues junto al denso ejército de hombres del común que ha formado las logias, se integraron personalidades del mundo de la cultura, la milicia, la ciencia, el arte y la política.
La guerra civil española y la posterior represión franquista aniquiló totalmente a la Masonería, siendo el resultado el largo camino del exilio para muchos, el destierro para otros, la cárcel para aquellos que se quedaron y la pena de muerte para unos cuantos, amén de aquellos que sin ser masones sufrieron en sus propias vida el fanatismo antimasónico que ejerció el aparato franquista.
Aún en esas difíciles condiciones del exilio, las grandes Obediencias francesas entre ellas el Gran Oriente de Francia dieron cobijo a los masones españoles que crearon bajo su amparo diversas logias, como Esperanza en Marsella; Iberia en París; 27 de noviembre de 1943en Mountauban; y la Toulouse en Toulouse. El trabajo de estos masones españoles dejó su fruto en el seno del GODF. No en balde se puede encontrar todavía hoy a la entrada del Museo del GODF en la rue Cadet, donde está su sede, una bandera del Ejército Popular de la República española.
Con la muerte del dictador Francisco Franco y el restablecimiento de las libertades vuelve la Masonería, si bien 40 años consiguieron diluir y desfigurar la imagen de la institución, situación que lentamente se recompone con la ilusión de restituir un trayecto de Libertad y Progreso en el que durante casi 150 años la Masonería española fue vanguardia de la sociedad en la que vivía.
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